April 11
Todo es tan mágico
como el bailar del humo en el aire.
Te siento cerca aunque estés lejos,
siento las palabras
y una brizna de aleteo mágico.
Siento un extraña luz crecer
sin saber muy bien hacia donde va,
ni de dónde viene.
Todo está en el viento,
corriendo y corriendo,
no se si hacer o si escuchar....
El llanto de una niña me grita,
me obliga a ir hacia allí
donde las sirenas silban,
donde los niños juegan,
donde él sueña...
Quiero ir hasta allí,
hasta aquel lugar de ensueño,
la magia está revoloteando cerca
Pfffffffffffff...
A partir de este preciso instante dejen de crecer.
Muy cerca..
Para nosotros.. un instante,
cerca de ti y de mi.
Todo es demasiado raro,
lo noto, lo paro.
Pero la magia insiste.
Une mis mundos, vuestros mundos.
Y no se que sentimiento es
el que causa las arrugas
de este lugar imperfecto,
del sitio del que huyo.
Tengo miedo, siempre miedo
de estar demasiado
de luchar poco...
Y quiero estar cerca de ti,
sólo un poco más,
y empaparme de tu magia
y darme el tembleque tonto.
Tiene que ser magia,
polvos mágicos,
vuelo mágico,
....
Porque mientras sigan existiendo niños perdidos...
...existirá un País de Nunca Jamás en alguna parte.
No quiero crecer
quiero permanecer junto a ti
en ese país
en ese país...
quiero estar contigo...
En el país de nunca jamás
(Yo también fui un niño perdido)
Quizás ahora me encuentre en ese país...
En tu país...
en el país de nunca jamás...
....
Un nuevo final para Peter Pan
Una vez vencidos Capitán Garfio y sus secuaces y tras devolver a Wendy, John y Michael a casa, Peter se hizo con el timón del barco pirata. Decidió que a partir de entonces navegaría en alta mar junto a sus niños perdidos y que con ellos viviría nuevas y apasionantes aventuras.
Aún así cada cual piensa como piensa y siempre surgen contradicciones.
-Pero Peter...- dijo Aullador mirando la isla que tenían delante.-¿Y qué pasará con Nunca jamás?
Peter miró el verde niño que tanto lo había ayudado a soñar, y con la mirada llena de vida, de aquella vida que a todo chiquillo invade cuando una ilusión le besa el alma, dijo:
-Nunca jamás siempre estará con nosotros, nos acompañará hasta nuestro regreso- voló hasta el fondo de la casa subterránea que Garfio había saqueado y cogió el baúl de los disfraces, ahora vacío y lo llevó hasta cubierta. – Venga niños perdidos, que cada cuál llene el arca de pensamientos alegres. Esto hará que siempre que queramos podamos regresar volando a Nunca Jamás.
Los niños y niñas, pues desde hacia ya no sé acordaba cuánto, Nunca Jamás, fue ganando tripulación femenina (ya se sabe que el tiempo es algo poco importante aquí, y si las niñas son listas lo son también para darse cuenta de lo valioso que es ser niño eternamente) empezaron a murmurar, cada cual ruborizado y exaltado por lo que estaban apunto de hacer.
La primera en avanzar hacia al cofre fue Transparente que con las manos vacías tocó el fondo sordo de madera y dijo, flojo pero lo suficiente audible para que la oyeran:
-Yo dejo mi tacto.
Peter gorjeó y entonces casi en onda expansiva empezaron a acercarse los otros niños. Estrellas dejó un telescopio pequeño que había robado en compañía de Peter de una azotea, Mardestrellas tiró un poco de agua salada, Desvaríos optó por unas fotos; recuerdo de su niñez, Aullador aulló dentro del baúl, Lunita tiró un poco de arena y dijo que eran polvos de luna, Cascabel dejó caer un cascabel “tintin”, Infinita cerró la tapa un instante y aseguró haber dejado el infinito de la oscuridad... Y así uno a uno fueron pasando cada uno de los niños, llenando el arca de un peculiar pero valioso tesoro. Antes de cerrarlo Peter cogió el dedal que le dio Wendy, lo dejó dentro y lo mismo hizo con unas canicas que conservaba de un antiguo niño perdido que había marchado en busca de una vida de adultos...
-¡Deberemos proteger el tesoro con nuestra vida!
Todos lo vitorearon mientras complacidos empezaron a ocupar los camarotes del barco. Habían aceptado el reto, el viaje estaba a punto de empezar.
-¡Peter!- exclamó el más pequeño de los tripulantes.- ¡¡Tenemos que ponerle nombre a nuestro barco!!
-¡Es verdad!- corroboró Peter mientras con una mano se quitaba el gorro verde característico de duende.- ¿Qué te parece la Taberna de Aldershot?
-¿La Taberna de Aldershot? ¿Y por qué ese nombre?
Peter señaló a las nubes, sopló dentro del gorro y al darle la vuelta se había convertido en una hermosa chistera verde oscuro.
-Porque... en Aldershot se inició la carrera de un cómico.
-Ah...
Campanilla, que estaba sentada en el timón del barco escuchando, hizo sonar levemente sus alas “frisfris”, y dijo, en ese idioma que sólo Peter conoce:
-¡¡Claaaaaro!! Y tú pretendes iniciarte como payaso.
-¡No campanilla!- negó, dándole palmaditas en la cabeza con un dedo.- Yo ya soy un payaso... No me ofendas.
-Sí. ¡¡JA!! Claro... cómo las sirenas te llaman pez payaso desde aquel día que te vieron hacer cabriolas estúpidas en el mar...te lo tienes creído- y sin decir nada más cogió su porte y orgullo y se escapó por un trozo del suelo madera que estaba ligeramente desencajado.
Peter apartó la mirada riendo. Así eran las cosas, un pequeño chiste del que hace falta reírse. Miró al niño que tenía delante con expectación y gritó, medio eufórico, medio nervioso, medio aventurero y alegórico:
-¡¡Alzad las velas!!
Las velas se levantaron expectantes, arriba estaba Nevada y Claveles, mirando por los prismáticos.
-Vamos Peter, mil aventuras nos esperan.
Peter volvió a reír, con ese gorgojeo de niño entre travieso y inocente, y exclamó:
-A partir de ahora llamadme capitán.
-¿Capitán?- inquirieron todos dejando sus quehaceres.
-Sí. A partir de ahora navegaremos. A partir de ahora seré vuestro capitán.
Todos se pusieron en fila, imitando un desfile militar, y alzaron la mano en la frente a modo de saludo:
-Oh, capitán, Mi capitán.
Timón en mano la aventura empezó.
Campanilla
Siempre puedes volver a encontrarte.
Si es así dímelo y dejaré que caigan los polvos mágicos...